La memoria en la historia

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A veces, como por casualidades de algún destino kafkiano, uno se encuentra con (o le regalan) un libro que se creía perdido porque la editorial ha desaparecido, está inactiva o ha sido absorbida, como la cruda realidad de la edición en nuestro tiempo, por algún grupo con mayor éxito (y dinero). Es el caso de Billete sin retorno, una obra breve que llegó a mis manos desde los anaqueles repletos de libros de Ortega y Baudelaire de una habitación en Sevilla.

El libro se compone de pequeños episodios de la vida de la autora, María Luisa Jordano Fraga, contados desde una perspectiva contextualizada pero atemporal. ¿Cómo se come eso? Les doy las instrucciones: tomen un álbum de fotografías de sus padres (es muy probable que si me lees con más de veinte años tú ya no tengas o estén más allá de tu conocimiento), ábranlo y observen las instantáneas del interior. Reparen en la estética desfasada y fuera de actualidad que tiene todo, el innegable reborde difuso como si hubieran insertado un filtro de Instagram, los rostros de otra época que en poco o nada se parecen a los que ven por la calle hoy…

Hace unos años hubo cierta polémica con el asunto de la memoria histórica. Al respecto, podría hablarse, como lo hacía Kant, de una memoria pública y una privada. El ejercicio de la privada es esa que tanto se trató de censurar, que es la lucha personal de cada uno por lo que se considere adecuado o correcto en lo personal. No obstante, el ejercicio de la pública viene indefectiblemente defendido por la utilidad para cualquiera que acceda a ese conocimiento histórico. El libro del que aquí les hablo no deja de ser una novela, novela de memorias, pero con su poquito de ejercicio público de esa narración.

Y público precisamente porque sirve de alguna mínima utilidad al profano que la lee y que, aun lejos de la realidad de la autora, puede llegar a vislumbrar cada imagen que nos describe, cada momento que sabemos real y en el que podemos, incluso, identificar algún episodio parecido en otras historias verbales de boca de nuestros padres o abuelos.

Billete sin retorno es, sin mayores pretensiones, una obra que comparte los hechos y experiencias de la historia, de la vida tal y como podemos reconocerla en los momentos en que un Ortega o un Baudelaire puedan hacerla inmortal: en la palabra impresa, el verbo inmortal.

Billete sin retorno

María Luisa Jordano Fraga

Editorial Doble J

2014

124 páginas

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