Inquietante Doctor Insólito

HHL2

Qué extrañas relaciones ha establecido el hombre consigo mismo. Desde que Hobbes lanzara al espacio aquella famosa y a veces malentendida cita en latín (claro, la gente sabía latín por la época, pero cazar las bromas e indirectas era algo muy diferente) ha habido multitud de escritos, en tono serio o jocoso, de lo paradójico de la convivencia.

Porque convivir con un hombre es difícil, convivir con una mujer es otro grado pero, convivir con un perro… Es una de las muchas situaciones que Robert Shearman propone en su hobbesiana recopilación de cuentos en la que no hace más que un revoltillo de autores clasicos en el fondo del cazo, donde todas las ideas subyacen lo escrito y, como genial guionista que es, hacen que el lector quede fascinado por las imágenes que se le presentan como si un nuevo y delicioso episodio nuevo de Doctor Who fuera.

Hay mucho amor en sus historias, amor en forma de Lovecraft y lo inquietante, lo que mantiene al espectador (porque sus relatos no se leen con los ojos, sino con el cuerpo) en una tensión constante de la que esperas deshacerte en la última página. Pero no, el maldito Shearman sabe cómo mantenerte pegado a sus líneas, esperando más, deseando devorar más, como un Cthulhu chiquitito que no sabe ni por dónde van los tiros. Esa confusión, ese temor por lo insólito, está reflejo en cada una de sus historias que, por penetrantes y ¡verosímiles!, hacen que su irrealidad sea lo que precisamente uno espere más allá de la puerta de su casa.

¿Quién no ha tenido unos vecinos escandalosos y sufrido uno de esos repentinos ataques de repelencia propio de las mejores familias americanas con el jardín cinco centímetros más grande que el vuestro? ¿Cómo no identificarse con el perro de Hitler si resulta que es tan majo como para hacer chistes con el perro de Goebbels? Si Papá Noel fuera un viejo necesitado de relevo, ¿mejor escoger a alguien que crea en él o que pase de su culo? Es importante añadir que estas preguntas pueden ser tan superfluas como intentar leer el libro con ganas de encontrar las teorías contractuales que al principio se citaban. Que están ahí, pero que una vez inicias las páginas, prácticamente, te importan un comino; sólo quieres disfrutar y ver qué será lo próximo.

Debo reconocer que la editorial Fata Libelli me ha sorprendido no sólo porque sus apuestas son lanzadas en formato digital (cosa que me asustaba horrores y que he descubierto que, con un buen dispositivo, es tan adictivo como el papel), sino porque la calidad de las mismas es tan alta como cualquier edición impresa de este reputado formato. El texto está increíblemente cuidado y se puede apreciar que pasó por varias manos antes de llegar a las del lector y eso, si la obra es tan buena como es el caso, es una explosión de diversión, entretenimiento y mamá, cómprame un lector digital… porfa, porfa, porfa.

Encantado de descubrir nuevas editoriales que hacen que se desmorone un escepticismo infundado por el formato digital. Una obra increíblemente deliciosa y envidiablemente editada.

Homo homini lupus: cuentos oscuros de lo humano

Robert Shearman

Fata Libelli

126 páginas

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