¿Pictograma?

La racionalidad es exquisita. Nosotros venimos tomando unos tres o cuatro retazos de ideas por día. Algunas son deliciosas; otras, como todo, insípidas. Si comemos demasiado engordamos y cuanto más lo hacemos, más ideal es nuestro cuerpo. El intelecto lo alimentamos de pasiones. Hombres que caminan del revés, señoras colgando del techo con trenzas y un baile infinito de pintura en el cuerpo desnudo de uno de nuestros chimpancés. Habitantes de tierras de nadie y fundadores de un tiempo que nunca es presente, ni pasado, ni futuro, de un tiempo fantástico donde todos los placebos son de chocolate. La racionalidad es exquisita, compruébenlo. Pasen y sírvanse una buena porción, les aseguramos que no alimenta nada, pero satisface lo que otras artes ya quisieran.