Testimonio ABRXL

Todo es tal cual lo ves, así vivo de manera sencilla ¿Entonces no existe el milagro? ¿Ves que no creo en nada? Así estoy tranquilo, nada se me impone. Hay quien ha impuesto su voluntad al resto, ¿su causa? El egoísmo. Puedes estar seguro, no te impongo nada, tú llevas muchos años en la vida, tú sabes mejor que nadie qué hacer. Estamos hablando; ¿te molesta que hablemos, las cosas que te digo? Si es así me callo, cierra la ventana, deja de leer.

Hoy cuando me levanté vi el mundo; lo veo tan raro a esta edad… Por ejemplo, pienso en todo lo que leí años atrás. Hace setenta años de mis libros no se podía aprender ni pensar sobre ellos; hoy tampoco, algo aún está por cambiar. No sé de qué sabrá la gente que está por llegar. Eso sí, una cosa está clara, aprenderán de lo que hay hoy, de nosotros.

Tengo muchas cosas en la mente, ahí ni se manchan ni se pierden. Me agarro a la palabra para tratar de expresártelas y de estas cosas que hablamos no te aferres, déjalas ir, las aprenderás, aún te queda por recorrer. Mis noches son largas y los sueños intensos, ¿cómo puede ser el humano feliz sin manipular lo que tiene alrededor, sin modificar la naturaleza? Eso desborda mis preguntas, despierto y me veo sin nada, nada más que yo, ¿acaso no puedo disfrutarme sin más? Me pregunto por un día sin que se dispare un arma, sin que se luche por conquistar una casa, sin pagar por algo que te pertenece. El hombre no tendrá miedo a perder, disfrutará per se al contar la creación dada, sólo las de la Naturaleza. Con Ella no se puede competir, Ella no valora lo bueno o lo malo del mundo, sólo hace y es según lo que corresponde a cada momento. Con arreglo a lo que es Ella se realiza… y el hombre trata de verse en Ella y se cree dominante, capaz… gracias a su mente.

Cuando te des cuenta de qué eres capaz, serás en tu vida ad finitum; ahí te realizarás en cada uno de tus días, a cada segundo, a cada instante.

Cuando sea capaz de comprender que sólo me tengo a mí, seré más grato con los otros. No me compartiré con la violencia, apagaré el ordenador, los números de la cuenta corriente se borrarán, las acciones de bolsa me dejarán existir, todo me carecerá de valor alguno. Todo menos la dirección de la mirada que a mi propio deseo torna. Deseo de compartir, de sentirte, de amarte cada día de los que suman.

Estaría hablando tanto tiempo, temo cansarte… tal cual vienen las ideas a la cabeza voy contándote, son difíciles de apaciguar. Ahora dime tu, qué sientes, no es necesario pensar tal y como nos adoctrinaron.

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